EL SUJETO SUPUESTO SABER
Este término es entendido en dos lugares diferentes, en el lugar del analizante que le supone un saber al analista, y esto permite en cierta medida la trasferencia, y en el lugar del analista que le supone un saber al inconsciente de eso que le pasa al sujeto. Cabria añadir un tercer lugar al termino y es el saber ultimo al cual el conocimiento aspira, pero dejaremos eso para el final, vamos al primer lugar al del analizante o paciente.
Normalmente cuando se intenta explicar el concepto de sujeto supuesto saber se empieza desde el lugar del paciente, entendido este como el que le ubica un saber al analista de eso de lo que él padece, cosa por otro lado esperada para dar un comienzo a la trasferencia, y en cierta medida verdadera ya que hay un saber del como mas no del que de eso por lo cual el paciente se aqueja. Un como en el sentido procedimental (como se llega a comprender eso) pero no del que (que lo compone, como se manifiesta etc). Si el paciente no posee ese saber y el analista tampoco ¿en donde esta ubicado ese saber? Esto abre el segundo lugar del término sujeto supuesto saber.
Hemos dicho que hay un cierto
saber en el analista el cual se podría ubicar en el como se llega a
comprender eso, podríamos decir, una llave para poder acceder al lugar en
donde se almacena ese saber, esa llave es la asociación libe. El analista
invita al paciente de hablar de todo lo que se le venga en mente, por mas
absurda, inoportuna e incongruente que le parezca; cosa que no hacemos cuando
hablamos en ambientes sociales, por lo tanto, no se trata de una mera charla,
es hacer hablar a un Otro que tiene el saber. El paciente ignora ese saber por
lo tanto no esta en él, el analista vía paciente mantiene una ficción de tener
un saber, para permitir la trasferencia, pero en el analista tampoco reside ese
saber, por lo tanto, debe haber un sujeto al cual otorgarle ese saber, y el
psicoanálisis lo ubica en el Otro, solo que ese sujeto le es ajeno al
paciente, por eso se le presenta como un síntoma, como un cuerpo extraño, es
algo que opera por fuera de su voluntad.
En este punto es donde el segundo
lugar del sujeto supuesto saber toma forma en el que le otorga el
analista, a saber, en el inconsciente “el acto psicoanalítico se presenta como
incitación al saber. La regla que se da al psicoanalizante implica que puede
decir todo lo que quiera […] Si podemos confiarles esta empresa, es
precisamente debido a que está implícito, aunque no sean capaces de decirlo,
que, digan lo que digan, hay Otro, el Otro que sabe lo que eso quiere decir”
El tercer lugar que ubica Lacan
para el sujeto supuesto saber, es un lugar más elevado en el sentido
epistemológico, ya que no se limita al psicoanálisis sino a la adquisición del
conocimiento en sí. Al preguntarse cómo opera y cuál es su papel en el conjunto
de principios que abarcan el conocimiento humano, y que por mera obligación
estructural tenemos que ubicar allí como premisa fundamental al lenguaje, ya
que es el elemento fundador de toda episteme. De entrada, el lenguaje nos
plantea un problema en relación a ubicar un saber como real o no, lo cual es un
tanto paradójico ya que es el mismo lenguaje fundador del propio saber. Dice
Lacan “Uno puede creerse realista si hace de lo que es el pensamiento algo que
depende de lo que se llama en este caso lo real. Y continua ¿es una posición
del realismo referirse a un real que no puede aprehenderse plenamente como tal
porque el pensamiento es allí siempre dependiente – y tanto más cuanto que
pensamos estar en condiciones de trasformar este real?”
Más adelante Lacan dirá “Al
descubrir este saber lo concebimos – lo queramos o no, ya que es un hecho del
pensamiento – como ya ordenado en algún lugar [este algún lugar es el sujeto
supuesto saber, es un saber que ya esta ordenado en alguna parte, que es
inmutable y esta a la espera de ser descifrado] ¿Debemos sí
o no pensar que es así? En la medida en que no
se ponen a prueba las consecuencias de una suspensión radical de este sujeto
supuesto saber, permanecemos en el idealismo, y en su forma mas retrasada, esa
que es a fin de cuentas inconmovible en cierta estructura llamada, ni mas ni
menos, teología. El sujeto supuesto saber es Dios”
Lo que Lacan pone en entre dicho
aquí es la adquisición del conocimiento en los límites de su operativa que es
el pensamiento, y que, por su naturaleza de ordenamiento del ser, da por
existente todo el saber al que podríamos aspirar ya unificado en algún lugar,
el lugar que le ha dado la teología a Dios. Pero esto no se reserva únicamente
al campo de lo místico, sino también al de la ciencia. “El paso de la ciencia
consistió en excluir lo que tiene de místico la idea del conocimiento, en
renunciar al conocimiento, en construir un saber que es un artefacto
desarrollado a partir del presupuesto radical de que solo tratamos con los
artefactos que maneja el sujeto, y, más aún, que este puede purificarse como
tal hasta ser solo el soporte de lo que se articula como saber ordenado en
cierto discurso, un discurso separado del de la opinión y que se distingue de
este por ser el de la ciencia”
llegados a este
punto no queda más que abordar este tema con una pregunta cuya respuesta solo
se puede formular desde una posición del idealismo o del realismo. ¿Es el saber
una estructura lógica e inmutable a la cual se llega vía el conocimiento,
o es el conocimiento lo que construye el saber? Lacan lo va a formular
preguntándose si ese saber en vías de progreso ya está o no en algún lugar,
lugar que Dios ha ocupado en la forma teológica accediendo a ella a través de
la experiencia mística, o en la forma científica que vía el estudio riguroso
del entorno espera llegar a un saber que ya está constituido y que por lo tanto
pone en evidencia que para la ciencia propiamente dicha hay un dios, con lo
cual se encuentra en la misma posición de la religión, en la del idealismo.
Es inevitable no pensar en un
dios, entendido como un lugar en donde el saber esta unificado y ordenado en
algún lugar, sean cuales sean las vías para llegar a ese saber. Suponerle un
saber a un sujeto ya es hablar de idealismo, y como el psicoanálisis también le
supone un saber a un sujeto, aunque este sujeto sabemos que es el inconsciente ¿no
tendríamos que ubicar al psicoanálisis también en la posición del idealismo? aunque
este idealismo difiere de los otros en el sentido de que es un dios para cada
quien y no un dios para todos. Para concluir me limitare a citar a
Referencias
Lacan, J.
(1969). Seminario 16 de un Otro al otro . Paidós.










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