EL SUJETO SUPUESTO SABER


 

Este término es entendido en dos lugares diferentes, en el lugar del analizante que le supone un saber al analista, y esto permite en cierta medida la trasferencia, y en el lugar del analista que le supone un saber al inconsciente de eso que le pasa al sujeto. Cabria añadir un tercer lugar al termino y es el saber ultimo al cual el conocimiento aspira, pero dejaremos eso para el final, vamos al primer lugar al del analizante o paciente.

Normalmente cuando se intenta explicar el concepto de sujeto supuesto saber se empieza desde el lugar del paciente, entendido este como el que le ubica un saber al analista de eso de lo que él padece, cosa por otro lado esperada para dar un comienzo a la trasferencia, y en cierta medida verdadera ya que hay un saber del como mas no del que de eso por lo cual el paciente se aqueja. Un como en el sentido procedimental (como se llega a comprender eso) pero no del que (que lo compone, como se manifiesta etc). Si el paciente no posee ese saber y el analista tampoco ¿en donde esta ubicado ese saber? Esto abre el segundo lugar del término sujeto supuesto saber.

Hemos dicho que hay un cierto saber en el analista el cual se podría ubicar en el como se llega a comprender eso, podríamos decir, una llave para poder acceder al lugar en donde se almacena ese saber, esa llave es la asociación libe. El analista invita al paciente de hablar de todo lo que se le venga en mente, por mas absurda, inoportuna e incongruente que le parezca; cosa que no hacemos cuando hablamos en ambientes sociales, por lo tanto, no se trata de una mera charla, es hacer hablar a un Otro que tiene el saber. El paciente ignora ese saber por lo tanto no esta en él, el analista vía paciente mantiene una ficción de tener un saber, para permitir la trasferencia, pero en el analista tampoco reside ese saber, por lo tanto, debe haber un sujeto al cual otorgarle ese saber, y el psicoanálisis lo ubica en el Otro, solo que ese sujeto le es ajeno al paciente, por eso se le presenta como un síntoma, como un cuerpo extraño, es algo que opera por fuera de su voluntad.

En este punto es donde el segundo lugar del sujeto supuesto saber toma forma en el que le otorga el analista, a saber, en el inconsciente “el acto psicoanalítico se presenta como incitación al saber. La regla que se da al psicoanalizante implica que puede decir todo lo que quiera […] Si podemos confiarles esta empresa, es precisamente debido a que está implícito, aunque no sean capaces de decirlo, que, digan lo que digan, hay Otro, el Otro que sabe lo que eso quiere decir” (Lacan, 1969, pág. 312).

El tercer lugar que ubica Lacan para el sujeto supuesto saber, es un lugar más elevado en el sentido epistemológico, ya que no se limita al psicoanálisis sino a la adquisición del conocimiento en sí. Al preguntarse cómo opera y cuál es su papel en el conjunto de principios que abarcan el conocimiento humano, y que por mera obligación estructural tenemos que ubicar allí como premisa fundamental al lenguaje, ya que es el elemento fundador de toda episteme. De entrada, el lenguaje nos plantea un problema en relación a ubicar un saber como real o no, lo cual es un tanto paradójico ya que es el mismo lenguaje fundador del propio saber. Dice Lacan “Uno puede creerse realista si hace de lo que es el pensamiento algo que depende de lo que se llama en este caso lo real. Y continua ¿es una posición del realismo referirse a un real que no puede aprehenderse plenamente como tal porque el pensamiento es allí siempre dependiente – y tanto más cuanto que pensamos estar en condiciones de trasformar este real?” (Lacan, 1969, pág. 256). Se entiende con esto que lo que quiere decir Lacan es que no hay un sistema independiente al pensamiento - por ende, al lenguaje - para poner en comprobación eso que llamamos por real, por lo cual tenemos que fiarnos de esta idea de conocimiento para llegar al saber y a la verdad sobre las cosas, a la ciencia propiamente dicha.

Más adelante Lacan dirá “Al descubrir este saber lo concebimos – lo queramos o no, ya que es un hecho del pensamiento – como ya ordenado en algún lugar [este algún lugar es el sujeto supuesto saber, es un saber que ya esta ordenado en alguna parte, que es inmutable y esta a la espera de ser descifrado] ¿Debemos sí o no pensar que es así? En la medida en que no se ponen a prueba las consecuencias de una suspensión radical de este sujeto supuesto saber, permanecemos en el idealismo, y en su forma mas retrasada, esa que es a fin de cuentas inconmovible en cierta estructura llamada, ni mas ni menos, teología. El sujeto supuesto saber es Dios” (Lacan, 1969, pág. 256).

Lo que Lacan pone en entre dicho aquí es la adquisición del conocimiento en los límites de su operativa que es el pensamiento, y que, por su naturaleza de ordenamiento del ser, da por existente todo el saber al que podríamos aspirar ya unificado en algún lugar, el lugar que le ha dado la teología a Dios. Pero esto no se reserva únicamente al campo de lo místico, sino también al de la ciencia. “El paso de la ciencia consistió en excluir lo que tiene de místico la idea del conocimiento, en renunciar al conocimiento, en construir un saber que es un artefacto desarrollado a partir del presupuesto radical de que solo tratamos con los artefactos que maneja el sujeto, y, más aún, que este puede purificarse como tal hasta ser solo el soporte de lo que se articula como saber ordenado en cierto discurso, un discurso separado del de la opinión y que se distingue de este por ser el de la ciencia” (Lacan, 1969, pág. 256). Se da por entendido con esto que Lacan está tachando de idealista a la ciencia, y en este sentido poniéndola al mismo nivel de la teología, que da al saber un lugar de existencia que preside su desciframiento, y si lo preside es porque ya hay un sujeto allí tomando ese lugar.

llegados a este punto no queda más que abordar este tema con una pregunta cuya respuesta solo se puede formular desde una posición del idealismo o del realismo. ¿Es el saber una estructura lógica e inmutable a la cual se llega vía el conocimiento, o es el conocimiento lo que construye el saber? Lacan lo va a formular preguntándose si ese saber en vías de progreso ya está o no en algún lugar, lugar que Dios ha ocupado en la forma teológica accediendo a ella a través de la experiencia mística, o en la forma científica que vía el estudio riguroso del entorno espera llegar a un saber que ya está constituido y que por lo tanto pone en evidencia que para la ciencia propiamente dicha hay un dios, con lo cual se encuentra en la misma posición de la religión, en la del idealismo.

Es inevitable no pensar en un dios, entendido como un lugar en donde el saber esta unificado y ordenado en algún lugar, sean cuales sean las vías para llegar a ese saber. Suponerle un saber a un sujeto ya es hablar de idealismo, y como el psicoanálisis también le supone un saber a un sujeto, aunque este sujeto sabemos que es el inconsciente ¿no tendríamos que ubicar al psicoanálisis también en la posición del idealismo? aunque este idealismo difiere de los otros en el sentido de que es un dios para cada quien y no un dios para todos. Para concluir me limitare a citar a (Lacan, 1969) “Un verdadero ateísmo [diríamos realismo en el sentido que aquí nos atañe] el único que merecería tal nombre, resultaría de poner en tela de juicio el sujeto supuesto saber. No está dicho que el pensamiento pueda enfrentarse con este problema, ni siquiera que dar su fórmula constituya en nada un paso en este sentido.” (Lacan, 1969, pág. 257)

Referencias

Lacan, J. (1969). Seminario 16 de un Otro al otro . Paidós.

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