El sedante de la subjetividad
Las prácticas terapéuticas que se enfocan en el yo buscan normalizar al sujeto. Sin hacerle preguntar por el origen de su malestar, te dicen que estás pensando mal (estás teniendo un sesgo de...) y no se preguntan para qué le sirve a ese sujeto ese "sesgo" ¿Qué está soportando en su subjetividad con esa interpretación de su vida? Les da igual. Aquí lo importante es que te incorpores a un sistema homogéneo de pensamiento, y marches al son de la lógica del imperativo de lo socialmente aceptable. Es como si buscaras el equilibro sin tener en cuenta el elemento desequilibrante.
Algunos me diríais - si, es lo lógico, es lo que se busca con estás terapias - yo no puedo más que pensar en qué momento nos desviamos del camino de servir al sujeto para servir a una lógica que lo oprime. Estrangular la subjetividad y normalizarla sin buscar su origen, no es más que eso. Es decirle: aquí no tiene cabida tú libertad en tanto en cuanto no le sea de beneficio a la esclavitud moderna.
Decirle al sujeto que su pensamiento está mal, sin intentar comprender cómo su discurso le ha servido para soportar la vida, es de una violencia atroz ¿Qué tipo de ética práctica los que practican este tipo de terapia? La persona que busca ayuda frente a un malestar que se torna insoportable en su vida, es atendido desde la superioridad del que sabe cómo hay que vivir, y quien te va a enseñar a como tienes que vivir tu vida; además con un: no quiero saber nada de lo que huele mal.
La ética del psicoanálisis va por el camino de darle lugar a ese discurso del sujeto. Busca en la basura de la subjetividad, y esa no suele estar en el yo consciente, esa solo es un poco de polvillo y suciedad. Para encontrar la porquería hay que ensuciarse las manos, bajar a las profundidades y poner a trabajar a eso de lo que nada quiere saber el sujeto, pero que a fin de cuentas, gobierna sus actos día a día.
Darle lugar al malestar del sujeto es, al contrario de lo que se piensa, dignificar eso que tiene de incorrecto en su historia de vida. Es la dignidad de la palabra ante todo, darle un lugar a eso que lo ha moldeado durante años o décadas, para que a partir de ese lugar empiece a crear un discurso nuevo. Pero no es el discurso del terapeuta, no es el "pensamiento positivo" es su propio discurso.
El inconsciente, al que se le ignora en las prácticas terapéuticas del yo, gobierna nuestros actos cotidianos y no tan cotidianos. Está en todo lo que hacemos, cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. Ignorar esto, "tapar su presencia con perfume" sirve solo para un sector de la sociedad que está fuera de la condición humana, y eso es solo humo.
Foto del álbum Feels Like Air de Island










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